La gazapera
Día a día se van acrecentando en el juicio del 11-M las dudas sobre la versión oficial. O, mejor dicho, día a día se van confirmando los indicios de que esta no era otra cosa que una inmensa trola. Sin embargo, pese a lo escandaloso de muchas de las revelaciones, la opinión pública no muestra significativas muestras de inquietud. ¿Qué está pasando?
Seguir el juicio en directo y asistir después a los resúmenes del mismo que hacen la mayoría de los medios de comunicación nos aboca a una irremediable esquizofrenia. Asistimos a contradicciones flagrantes en las declaraciones de policías o guardias civiles, a perjurios convictos y confesos, a refutaciones de la validez de pruebas esenciales, y lo único que aflora fuera de la sala de la Casa de Campo es que Acebes mintió antes de las elecciones y que la foto de las Azores nos hacía merecedores de lo que pasó.
Todo un país conducido a una gazapera. Otra gazapera. Como la del piso de Leganés. Alguien consiguió llevar al grupo de “pelanas”, vivos o muertos, a aquel aciago lugar para grabar el fin de fiesta de la gran trola. El mismo piso que los vecinos recordaban como sucesivamente ocupado por bandas de delincuentes de diverso pelaje. El mismo piso en el que la Policía quiso meter a “Cartagena” la mañana del 3 de abril de 2004, muchas horas antes de que oficialmente fuera descubierto. El mismo piso que lindaba, pared con pared, con el domicilio de un policía experto en escuchas y que se llevaba trabajo a casa, si es que no “trabajaba” allí mismo.
Los controladores de la opinión pública, como los de los pelanas, nos han metido en un lugar del que va a ser muy difícil salir. Manipulando meticulosamente todo lo que se divulga sobre el juicio en la totalidad de las televisiones y en la mayoría de las radios y periódicos nos ponen en la tesitura de hacer virtualmente imposible de asimilar por la opinión pública una hipotética sentencia absolutoria de los imputados. Indirectamente, meten en la gazapera al Tribunal. Mucho valor hay que tener para sustraerse a una presión tan formidable.
Pero tiene que haber una salida de la gazapera. Y debemos intentar salir de ella lo antes posible, antes de que nosotros también acabemos volando por los aires, y que en el futuro se diga que nos hemos suicidado como país. Ni siquiera quedaría entonces nadie que nos llame suicidados, en lugar de suicidas.
Tucco/Rolón
Etiquetas: 11m



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