jueves, septiembre 14, 2006

Mil gracias, bellotari

No creo que hayan sido las dudosas entrevistas a Lavandera y Trashorras, ni la creciente presión social en demanda de claridad sobre los atentados del 11M, ni siquiera la nueva actitud del principal partido de la oposición, las que han provocado los últimos (y desesperados) movimientos de los desbordados defensores de la versión oficial.

Abandonando la política del desprecio a través del silencio, el PRISOE aparenta estar contraatacando a los conspiranoicos digitales y los fachas irredentos, pero realmente están intentando detener la sangría de credibilidad dentro de sus propias filas.

La responsabilidad de este cambio de tercio bien podría correpsonder al "Ibarra Uncensored", ese artículo publicado en el "Diario Inane" fechas atrás que, bajo la apariencia de la crítica a Pedro J. Ramírez, imploraba que Rubalcaba se lanzara al ruedo a estoquear el morlaco de la investigación independiente, admitiendo la posibilidad de que El Mundo llevara razón, en cuyo caso sería inexorable el derrumbamiento del partido de los 100 años de honradez (y ni un minuto más).

El silencio ha saltado en pedazos, y la verdad se abre paso de una forma implacable. La aparición del antiguo Director General de la Policía denunciando la existencia de un informe policial que apunta a un atentado islamista por encargo de ETA, y que se ha destruído sin hacerlo llegar al juez, no es más que el principio de lo que se avecina.

Mucho me temo que la voz de los "peones negros" clamando en el desierto de la indiferencia general tenga que servir en breve no para movilizar a la ciudadanía sino para calmar las iras de las masas enfervorecidas y deseosas de venganza.

Esto empieza a dar pánico.

Tucco/Rolón

martes, septiembre 12, 2006

Superando complejos


Por una vez, voy ser algo localista, aunque de todas las experiencias se puede aprender en otros sitios. Almería fue ayer un clamor en contra de la negociación con ETA y exigiendo la verdad sobre los atentados del 11-M. Las concentraciones estaban convocadas en toda España pero, salvo en el caso de Murcia y Santander, en ningún otro sitio han resultado tan multitudinarias.

¿Y por qué ese éxito precisamente en Almería? Obviamente el esfuerzo organizativo de los “peones negros” que pululan por estas tierras fue titánico, y eficazmente planeado, pero no creo que en el resto de ciudades se haya escatimado en la labor de divulgación.

Sin desmerecer otros análisis, en lo que me gustaría centrarme es en la actitud del primer (y único) partido de la oposición. Pese a que no los esperábamos, allí aparecieron el Alcalde de la ciudad, el Presidente provincial, una senadora y numerosos concejales. Nunca he elogiado en público a ningún político, y decir esto me produce cierto rubor, pero quisiera agradecer públicamente su presencia y los ánimos (que no otra cosa, pero lo cual no es poco) nos brindaron.

Por supuesto, lo destacable no es el hecho en sí, sino el contexto en el que se desarrolla. En un entorno mediático y social no ya hostil sino agresivo, qué tema más antipopular que las denostadas “teorías conspirativas”. La tibieza a nivel nacional se tornó en comprometida implicación a nivel local. Que cunda el ejemplo. Que los principios se antepongan al marketing electoral mal entendido. Que la fuerza de las convicciones se impongan sobre el oportunismo. En definitiva, que los políticos se comprometan con las demandas de su base social.

No se trata de mezclar los objetivos de la concentración con ningún tipo de partidismo, pues la convocatoria invitaba a todos los partidos y colectivos. Alguien acaso dirá que pudieran intentar instrumentalizarnos. Ojalá lo intentaran todos los demás, si con ello se consigue difundir la certeza de que nos enfrentamos al acontecimiento más grave ocurrido desde la Guerra Civil.

Sin embargo, pese al carácter apolítico de la convocatoria, resulta innegable que el grueso de los asistentes puede encuadrarse en la base social de la derecha. ¿Hay algo negativo en esto? Por supuesto. Lo negativo es que sólo la derecha haya respondido a la exigencia de claridad y a la denuncia de las mentiras y manipulaciones de la versión oficial. Lo frustrante es que la izquierda haya desertado (una vez más) de su pretendido compromiso con la democracia y la defensa del Estado de Derecho. Lo indignante es el silencio cómplice de la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

Sin lanzar las campanas al vuelo, nos felicitamos de que, al menos ayer, muchos ciudadanos nos sentimos representados por nuestras instituciones y orgullosos de sentir el aliento de otros muchos españoles que no nos resignamos a admitir, como O’Brien le exigía a Winston Smith, que 2+2=5.

Tucco/Rolón