viernes, mayo 26, 2006

La versión oficial del 11M: una gran mentira en tres niveles

Todo lo que nos han contado sobre los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004 es, en primer lugar, INVEROSÍMIL. Al principio, para conseguir el efecto deseado de ganar las elecciones, se insistía machaconamente en Al-Qaeda. Descartada esta posteriormente se imputó la autoría a experimentados grupos de terrorismo islámico internacional (GIA, Grupo Islámico Combatiente Marroquí, etc...) Por último, se alude ahora a "células locales de integristas islámicos inspirados en Internet". Pues bien, no hay quien se crea que tres grupos diferentes de rateros de poca monta (los "pelanas de Lavapiés"), cuyas relaciones entre sí resultan más que dudosas, hayan sido capaces de cometer uno de los atentados más sofisticados de la Historia. No sabían fabricar bombas, y menos aún mediante teléfonos móviles, ni constan tareas previas de planificación, ensayos, vigilancia y control de horarios. Y menos creíble aún resulta que pasaran a la historia del terrorismo como los primeros suicida-dos que no intentan provocar el mayor número de víctimas a los infieles.

Admitiendo que, aún así, la investigación judicial estuviera en lo cierto, nos encontramos con un segundo nivel de estupefacción. Treinta y seis de los cuarenta imputados en la trama eran CONFIDENTES Y/O CONTROLADOS por la Policía, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia. La pregunta resulta obvia: ¿por qué no se paró el atentado a tiempo?. Sólo hay dos opciones. O bien una monumental negligencia o una monstruosa conspiración. Sin pensar aún en esta horrible segunda opción, y suponiendo que "solamente" nos encontramos ante la primera, ¿qué se ha hecho por delimitar las responsabilidades de los distintos funcionarios implicados?. Si, en principio, la culpabilidad recaía sobre el Gobierno anterior, ¿por qué el Gobierno actual no solo se niega a seguir investigando, sino que ha premiado con ascensos a gran parte de los mandos implicados?.

Por último, y en el colmo de la gravedad, varias investigaciones periodísticas afirman tajantemente que las tres pruebas capitales del caso han sido FALSIFICADAS por elementos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Una mochila bomba que aparece en una comisaría tras presuntamente haberse paseado por todo Madrid, sin que los TEDAX la hubieran detectado en la estación de El Pozo. Dentro de ella, un dispositivo que no podía explotar, basado en un teléfono móvil con una tarjeta que no era necesaria, pero que conducía oportunamente a un cabeza de turco islámico pocas horas antes de las elecciones. Una furgoneta Kangoo que es revisada por policías y por perros, declarando que estaba VACÍA, y en la que aparecen 61 objetos, entre ellos restos de explosivo, cuando es examinada en la Comisaría de Canillas. Un Skoda Fabia que aparece varios meses después a 20 metros de la Kangoo, a pesar de que los policías que inspeccionaron la zona aseguran que el 11 de marzo no se encontraba allí.
Si lo que afirman los medios es falso, ¿por qué no están en la cárcel los periodistas que hubieran propagado semejante calumnia?. Y si, al menos, cabe la posibilidad de que sea cierto, ¿por qué no se ha llamado a los testigos para contrastar las dos versiones?.

Tenemos que confiar en los mecanismos del Estado de Derecho, entre otras cosas porque no nos queda más remedio, pero ¿se puede afirmar que la instrucción del sumario del 11M se esté llevando a cabo de una forma honesta, independiente y profesional, o más bien podemos concluir que el juez ha sido sistemáticamente engañado, teledirigido y ninguneado por oscuras fuerzas interesadas en que nunca sepamos quiénes fueron los autores intelectuales del mayor crimen de la historia reciente de España?.

Lo que está en cuestión aquí no es la mayor o menor responsabilidad de un partido político u otro, sino los mismos cimientos de nuestra democracia. De una forma totalmente independiente muchos ciudadanos EXIGIMOS que el asunto se investigue a fondo, caiga quien caiga, por muy dolorosas que pudieran llegar a ser las conclusiones. La verdad nos hará libres, la mentira vasallos.

Por ellos, por todos, QUEREMOS SABER. Pero también podemos contribuir a la investigación colectiva desde Internet que se ha convertido en un fenómeno social, con más de un millón de visitas el último mes. Desde el blog de Luis del Pino en Libertad Digital miles de voluntarios se han repartido tareas, desmenuzando el sumario en busca de contradicciones y pistas. Te invitamos a visitarlo en la dirección http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/


¡¡¡¡¡PÁSALO!!!!!

miércoles, mayo 10, 2006

Ramón Pi, sublime como casi siempre

Forum Filatélico: chiringuito pseudo financiero que estafa a miles de desgraciados por el viejo timo de la pirámide. Los estafados acuden voluntariamente, sin mediar coacción, pudiendo optar libremente por cualquier otra de las infinitas alternativas de inversión. En el binomio riesgo/rentabilidad, apuestan por el riesgo.
Seguridad Social: Timo de la pirámide gestionado por el Estado. Las pensiones de los que se jubilan ahora se pagan con las cotizaciones de los que trabajan hoy. Y así sucesivamente. ¿Hasta cuándo?. Los estafados no tienen alternativa (salvo que sean funcionarios del Estado).

Ramon Pi expuso de forma magistral estos argumentos en la tertulia de Intereconomía y, como era de esperar, la jauría intervencionista de izquierdas y de derechas se le tiró al cuello. La mismísima Isabel Sansebastián, falta de argumentos, tuvo que recurrir al espantapájaros de la gente muriéndose de hambre por las calles.

Enhorabuena, don Ramón.

La sabiduría de nuestros antepasados

El siguiente texto, con casi dos siglos de antigüedad, no puede ser más actual, si cambiamos "Napoleón" por "Zapatero".

"¿Sabeis lo que es España?. Pues es nuestra tierra, nuestros hijos, los sepulcros de nuestros padres, nuestras casas, nuestros reyes, nuestros ejércitos, nuestra riqueza, nuestra historia, nuestra grandeza, nuestro nombre, nuestra religión.
Pues todo esto nos quieren quitar. ¡Abajo Napoleón!"


Benito Pérez Galdós. Episodios Nacionales.

martes, mayo 09, 2006

Estupor

El expresidente Aznar dice ahora que el 11M es un eslabón más en la ofensiva del terrorismo islamista internacional. Atrás han quedado las crípticas referencias a una autoría que no estaba en montañas remotas ni en desiertos lejanos.

Ya sabemos que se trata de un personaje complejo y contradictorio, pero este inquietante cambio de rumbo lo lleva aún más lejos de lo que lo hace la mismísima versión oficial.

Primero fue Al-Qaeda, para quedar descartada poco después. Más tarde eran salafistas, de los que nunca más se supo. Ahora nos dicen que se trata de un grupo local. Curiosa célula islámica integrada por camellos, ligones de discoteca y barbudos amateurs matriculados en un curso de yihad por correspondencia, con el único punto en común de ser confidentes de Policía, Guardia Civil y CNI. Ah, la mutante versión oficial, que nunca se equivoca, sólo se adapta a lo que en cada momento interese.

¿Y por qué a Aznar le interesa ahora desdecirse de todo lo que él y su partido han sostenido, y que el sentido común nos muestra de una manera cada vez más nítida?
Se admiten apuestas.

No olvidemos que el ungido por el dedo de Aznar, Mariano Rajoy, ya se encontraba antes navegando en las cálidas aguas del seguidismo de la gran mentira. Muy a su pesar se plantearon en el Congreso las 215 preguntas por el grupo parlamentario popular.

¿Centrismo pastelero? No, complicidad en la ocultación de la infamia. Ojalá sólo se trate de electoralismo barato, porque la alternativa nos lleva a sospechar de oscuras tramas de chantajes y ocultaciones mutuas.

Para los que no somos de ningún partido político no hay un rasero diferente a la hora de medir las responsabilidades de cada uno. El PP es culpable de lo que pasó en la medida en que no supo, no pudo o no quiso depurar las cloacas del Estado. Y si no lo reconocen es lícito sospechar que vuelvan a reincidir en el error en el cada vez más lejano supuesto de que vuelvan a ganar unas elecciones.

11M entira.

jueves, mayo 04, 2006

De las cloacas del Estado al Estado de las cloacas

Ahora más que nunca sigue vigente la inquietante advertencia de Le Carré: ¿quién espía a los espías?. Mientras en Francia se descubre la existencia de un complot de los servicios secretos para derribar al ministro Sarkozy, en España son ya abrumadores los indicios de la existencia de una trama negra en torno al 11M, al menos en cuanto a la preparación de pruebas falsas dirigidas a alterar el resultado de unas elecciones.

¿Es inevitable que en un Estado de derecho repten elementos oscuros que actúen con impunidad presuntamente en la defensa del interés general? Quizás resulte ingenuo pensar que no deba haber ciertos resortes que permitan al Estado hacer alguna "trampa" siempre que sea en beneficio de los ciudadanos. Pero, ¿quién marca la raya que debería ser infranqueable?. Mucho me temo que, de una forma totalmente lógica conociendo la miserable condición humana, los depositarios de ese enorme poder, por definición iban a acabar utilizándolo en su propio beneficio.

Ahora bien, resulta evidente que el hedor no es uniforme. Mientras el Mossad israelí tiene una trayectoria heroica en defensa de su país, y la CIA nunca ha jugado sucio dentro de los EEUU, en otros países con una tradición liberal laxa o inexistente los garbanzos negros campan por sus fueros. De hecho, en muchas dictaduras los servicios secretos acaban fagocitando al propio aparato ideológico totalitario: tanto Andropov como Putin procedían del KGB.

Volviendo a España, la no depuración en su momento de las cloacas del Estado por parte de quienes tenían la obligación de ello ha acarreado el advenimiento del actual Estado de las cloacas.

miércoles, mayo 03, 2006

11M: Queremos tapar

Creo que acabamos de pasar el punto de no retorno. Hasta ahora podíamos conceder el beneficio de la duda a los que se obstinaban en defender la versión oficial del 11M. Ya no. Alegar ignorancia en torno a los descubrimientos periodísticos que demuestran la existencia de pruebas falsas es ya un síntoma de bajeza moral comparable a la abyección de quienes no entran a juzgarlos, sino que se limitan a encogerse de hombros remitiéndose a que en aquellos momentos era el PP quien gobernaba.



Ya no se trata sólo de Rubalcaba, la SER y todo el entramado golpista del 11M al 13M, ni del ominoso silencio de casi todos los medios de comunicación, sino también de los soldados anónimos de esta monstruosa conspiración. La gente de a pie que se calla y mira hacia otro lado está siendo cómplice, por omisión, de la mayor mentira de nuestra historia reciente.

Nada sale gratis, y todo esto lo acabaremos pagando, más pronto que tarde.