Pero, ¿quiénes son los que creen en platillos volantes?
Dicen que lo peor que le puede pasar a un paranoico es que realmente le estén persiguiendo. A pocos de los que dudamos de la versión oficial del 11M se nos podría calificar de tales pero sí resulta evidente que, incluso en nuestro entorno más cercano, estamos sufriendo descalificaciones, sarcasmos e intentos de ridiculización sin fin a cuenta de nuestra determinación de cuestionar lo que el sentido común y el conocimiento de los hechos nos revelan que es completamente falso.
Por propia experiencia podría clasificar las objeciones recibidas en tres tipos bien diferenciados, que merecen ser estudiados detenidamente a fin de ser conveniente desmontados.
En primer lugar tenemos los exabruptos más primarios, cargados de emotividad y, por ello, fáciles de combatir por medio del razonamiento. Aquí tenemos a quienes nos acusan de estar alineados y alienados al servicio del PP. Para ellos, todo responde a no haber asimilado la derrota electoral del 14M.
Piensa el ladrón que todos son de su condición. Ya sabemos que cuando decían "queremos saber" lo que querían decir era "queremos aprovecharnos de la situación para ganar las elecciones". Ahora no sólo no quieren saber sino que acusan de partidismo a los que sí seguimos queriendo saber. Olvidan, o prefieren olvidar, que la duda no tiene color político y que entre los que no comulgan con las ruedas de molino oficial hay gente del PP, por supuesto, pero también apolíticos, comunistas e incluso muchos exvotantes socialistas. No solo eso, sino que me atrevería a decir que para muchos votantes del PP, el descubrimiento de la hediondez que se desprende de las cloacas del Estado les ha vuelto a su vez escépticos con su propio partido, en modo alguno exento de responsabilidad al haber omitido la imprescindible limpieza de garbanzos negros del GAL/CNI. ¡Ay, aquellos papeles que Aznar se negó a desclasificar en 1996!
Un segundo grupo de objeciones se dirige a las fuentes que, según ellos, han inspirado las dudas (Pedro J. Ramírez y Luis del Pino). Y digo según ellos porque en realidad el mayor propagador de la duda es el propio sumario judicial, incapaz de ofrecer un relato de los hechos y presa de sus propias incoherencias e inconsistencias.
Si a Pedro J. lo descalifican ad-hominem, por quién es y no por lo que dice, es precisamente porque sus detractores saben perfectamente que lo que publica está meticulosamente comprobado. Y bien que les dolió en el tema de los GAL, una espina que llevan clavada y que, ellos sí, aún no han superado el trauma de perder aquellas elecciones contra el "insignificante tío del bigote". Por cierto, me regocija ver cómo los que se dan golpes de pecho de izquierdismo acuden en defensa de lo más siniestro del régimen anterior (Galindo, Cassinello, Amedo...) No en vano, sus Grandes Maestres hicieron carrera y mamaron las técnicas oligocráticas a la vera del tío Paco (Cebrián y Polanco).
Por contra, a Luis del Pino lo despachan con el desprecio de la prepotencia "¿quién co#o es LdP?". Dejemos volar la imaginación y pensemos en Nixon preguntando "¿quién co#o son esos Woodward y Bernstein?".
La respuesta es muy fácil. Luis del Pino es sólo un español corriente y moliente que, en cierto momento, dudó de lo que le contaban y, en lugar de desahogarse en estériles tertulias de café, optó por sumergirse en el proceloso mar del sumario del 11M, recolectando mentiras y avisándonos a los demás de la existencia de cantidades ingentes de podredumbre en las simas abisales de la razón de Estado.
Por último llegamos a lo más selecto de los vilipendiadores, los trolls de tercera generación. Bien diferentes de los anteriores, sus formas son correctas y sus modales son educados aunque su diagnóstico no ofrece lugar a dudas: TODOS los que dudamos de la versión oficial somos unos chiflados que, en contra del método científico, damos pábulo a las más disparatadas teorías. Sí y no. Una verdad a medias para encubrir una mentira mayor. Ciertamente, hay quien derrapa considerablemente al hablar sin pruebas desde la Masonería al Club Bilderberg, pasando por servicios secretos de países de varios continentes. Incluso, a día de hoy, creo que ni siquiera hay indicios de la participación de la banda terrorista cuya autoría, a priori, resultaría más plausible (ETA). Pero, por esa misma regla de tres, siguiendo el método científico, es tan descartable culpar a los pelanas de Lavapiés como a los niños cantores de Viena o al Club de la buena mesa de Langreo.
Cuando una luz extraña aparece en el cielo, tan disparatado resulta decir sin más que es un platillo volante como achacarlo a una estrella fugaz, cuando todos estamos viendo que puede quedarse parada, subir y bajar, o cambiar de color. ¿Qué puede ser?. Ni idea. Habrá que investigarlo, pero lo que no se puede hacer es despacharlo con explicaciones que no convencerían ni a colegiales.
Precisamente, lo que alienta las sospechas es la negativa, a toda costa, a que se siga investigando. ¿Qué tratan de esconder?. Ellos son los que tienen que contestar, no nosotros.
Con todo, ninguna de las consideraciones anteriores puede hacer la más mínima mella en la determinación de luchar por la verdad. Ellos defienden su pesebre, y el fanatismo impide cualquier resquicio a la duda. Lo que verdaderamente nos duele es la miserable actitud de muchos (corrijo, muchísimos) que, reconociendo la existencia de una trama para ocultar la verdad, se encogen de hombros y cambian de tema, alegando que los simples ciudadanos no seremos nunca capaces de cambiar la situación, y conseguir que se haga justicia. Una actitud repugnante, infinitamente más criticable que la de los (estos sí) abducidos defensores de la versión oficial. Con tal de evitar mirar de frente a la bestia prefieren escupir directamente sobre la tumba de los asesinados. "Estás obsesionado. Tú solo no vas a poder conseguir nada. No te lo tomes como algo personal........". ¡Qué asco!
Tucco/Rolón



5 Comments:
Asumo el contenido de lo expuesto como una realidad plausible que se acerca a mi entender a la situación real de una forma peligrosamente certera.
Me cuento entre los que dudan de la versión oficial, y aún estando a expensas de ser vilipendiado por tan temible falta, sí he seguido con verdadero entusiasmo todo aquello que haya podido surgir de las palindrómicas mentes de los esquizoides habitantes de mi país.
Una respuesta a las tesituras que expone la he encontrado en otro rincón de la red.
Quizá la teoría de las masas pueda explicar de forma plausible ese sentimiento antagónico entre lo que antes era un deseo y ahora un rechazo.
http://drsteiner.wordpress.com/2006/06/23/las-masas/
Mentes simples las adictas a la borreguina del PRI$o€, qué le vamos a hacer.
Si decías QUIERO SABER LA VERDAD antes del 14-M eras un demócrata intachable y luchador por la Libertad, por el contrario si dices QUIERO SABER LA VERDAD a partir del 14-M eres un facha cabrón liberticida.
Nunca me ha gustado que me cuenten cuentos y lo peor del que nos cuenta el (des)gobierno de Rodríguez el Traidor es que tiene las páginas manchadas de sangre.
Que digan lo que quieran, yo sigo exigiendo lo mismo:
QUIERO SABER LA VERDAD
En realidad, los argumentos "cargados de emotividad" son los más difíciles de erradicar. Para combatirlos habría que emplear, no argumentos racionales, sino otros argumentos sentimentales en un sentido contrario proporcional. Es imposible razonar con vísceras que se agitan; y la izquierda, a pesar de presumir sobre su esencial "racionalidad", siempre ha hecho gala de un gran dominio de la víscera.
coño! asi que se trata de la lucha derecha e izquierda, y yo que creia que la cuestion era "queremos saber". Ademas, no hay mas que pasarse por libertadigital para saber que en uno de los extremos no hay visceras y exabruptos sino ejercicios intelectuales.
QUIERO SABER LA VERDAD
Por cierto esto no es cierto, quieres saber que la verdad que tu te has fabricado a priori.
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