martes, marzo 14, 2006

La sabiduría de nuestros antepasados

Dentro de la estimulante discusión sobre la postura liberal respecto a la política de Obras Públicas, resulta penoso comprobar qué poco hemos avanzado en algunos aspectos. Conceptos que hoy se tienen como revolucionarios estaban ampliamente asumidos, y en muchos casos llevados a la práctica, en pleno siglo XIX.

Buceando en la excelente tesis doctoral sobre los transportes en el sureste andaluz (1850-1950) de Domingo Cuéllar Villar encontramos el preámbulo de un decreto-ley de 1868 sobre "Bases Generales para la nueva legislación de obras públicas". Redactado por el futuro premio Nóbel José Echegaray, a la sazón Director General de Obras Públicas, tanto el estilo como la idea rebosan de elegancia y claridad. Una apología del sentido común, que por desgracia no ha conseguido perpetuarse con el paso de los años.

"Por importantes que sean las obras públicas y grandes los intereses que representan, no constituyen una excepción a las leyes económicas del trabajo humano; progresan con la libertad, se paralizan con los sistemas restrictivos, y en la industria privada y en la asociación libre estriban su porvenir y su engrandecimiento".

Otra reflexión enlaza con la evolución, o más bien degeneración, del pensamiento de la izquierda desde entonces hasta ahora. Los liberales del Sexenio Revolucionario eran inequívocamente izquierdistas, con tendencias republicanas y anticlericales, pero exacervados defensores de las libertades individuales y patriotas intachables. Los de hoy...que se miren ellos mismos en el espejo de lo que fueron, a ver si recapacitan.

2 Comments:

At 12:14 PM, Anonymous Anónimo said...

Echegaray era un fascista que no entendia de las "conquistas sociales del proletariado".
Hasta Esperanza Aguirre piensa obligar a los promotores a que el 50% del suelo sea para viviendas sociales.
¿A quien votaran los liberales?

 
At 4:36 PM, Blogger framling said...

Si ejque Echegaray era un adelantado, fascista cincuenta años antes de inventarse, no como el retrógrado y liberal Franco con sus casas baratas y sus leyes de alquiler.

Lo que sí está dificil es responder a la pregunta de anónimo.

 

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