jueves, junio 23, 2005

¿Cuál es el Rosebud de Polanco?

En la magistral Ciudadano Kane, el fácilmente reconocible magnate de la comunicación William R. Hearst (Kane) pronuncia en su lecho de muerte la enigmática expresión, cuyo significado se ignora, pero que intuimos como el hilo conductor de su melodramática vida.

Un enigma no menor es desentrañar qué hay detrás de las ambiciones y obsesiones de nuestro celtibérico Kane actual, el ciudadano Polanco. Desde Franco, ningún hombre ha acumulado tanto poder en España, y su obra perdurará muchos años después de que él desaparezca.

Paradigma de la sociedad posindustrial, en la que grandes grupos empresariales han suplantado la labor de los antiguos partidos políticos, Prisa es la matriz de un holding en el cual el PSOE ha quedado únicamente como unas siglas de márketing electoral. Lo peculiar del caso es que, a diferencia de las grandes corporaciones bancarias o industriales, aquí todo el poder reposa en un solo individuo.

Como se demostró en los casos Borrell y Redondo Terreros, sólo a Polanco corresponde poner y quitar consejero-delegado de la empresa PSOE. Tras el 11-M, el grupo alcanzó el cenit de su influencia, usando y abusando del agit-prop marca de la casa para colocar al frente del país a uno de sus más fieles empleados. Coherentemente, la acción de gobierno de ZP atiende servilmente a las directrices del amo.

Sin embargo, más allá de la conocida historia del empresario ventajista, cuyo despegue coincide con los favores políticos en los estertores del franquismo, y su consolidación se debe a la alianza estratégica con el felipismo, seguimos sin conocer qué es exactamente lo que busca Polanco. Ya tiene todo el poder y todo el dinero, además del monopolio de hecho de la opinión pública. ¿Qué más quiere? ¿Qué o quién es Rosebud?

lunes, junio 20, 2005

Nuevo Celtiberia Show (II): Andalucía imparable

La California de Europa vuelve a asombrar al mundo. Una familia granadina afirma recibir psicofonías de su difunta madre a través del teléfono móvil. El impulso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación desde la Junta de Andalucía está empezando a dar sus frutos, frente al escepticismo de los agoreros de siempre.

Tras los pinchos magrebíes, he aquí una nueva perla para engrosar el museíllo de lo que el malogrado Luis Carandell bautizara como Celtiberia Show, constantemente revitalizado por obra y gracia del ingenio de los españoles.

No se descartan nuevas aportaciones, como la instalación de webcams en las caras de Bélmez o un chateo en desde el más allá con Gárgoris y Habidis.

Andalucía, imparable.

viernes, junio 17, 2005

Enseñar los dientes

Parece que por fin la derecha española se está sacudiendo los complejos que durante tantos años la han atenazado. A las sucesivas manifestaciones convocadas estas semanas se unen dos novedosas campañas de la plataforma Hazte oír, para contrarrestar los efectos del agit-prop izquierdista.

Por un lado, se pide a Antena 3 de TV que rectifique la burda instrumentación de la serie Aquí no hay quien viva para boicotear ilegalmente la manifestación del 18-J en defensa de la familia, amenazando con no consumir ninguno de los productos anunciados en la serie. Por otro lado, se protesta ante Movistar por patrocinar un supuesto desfile de carnaval (en junio) de Carlinhos Brown, que se ha convertido en contramanifestación de los grupos de gays y lesbianas.

Pese a ser habituales en muchos países, este tipo de protestas resultan desconocidas en España, habiendo recibido inmediatamente la descalificación por parte de los batallones mediáticos del pensamiento único. Pero, ¿por qué se rasgan la vestiduras los que hasta ahora han detentado el monopolio de la agitación?. Cualquier asociación privada puede recomendar a sus miembros, o a la sociedad en general, que por coherencia con sus ideas den la espalda a empresas que atenten contra sus valores. Finalmente, cada ciudadano es muy libre de hacer lo que le parezca.

La soberbia tan grande que atesora la izquierda no tolera que se les pague con su misma medicina, calificando de ultras o de fachas a quienes se atreven a salir del redil. Por el contrario, sus movilizaciones son siempre admirables muestras de compromiso y conciencia social. Ya que de todas maneras nos van a colgar la etiqueta de reaccionarios, al menos hagamos valer nuestros argumentos sin miedo ni vergüenza.

Es triste que la derecha haya tenido que verse acosada, al borde mismo de su proscripción mediática y social, para decidirse a salir a las calles y autoafirmarse. Lo mejor de todo es la sensación de espontaneidad, articulándose el movimiento de protesta en torno a organizaciones de la sociedad civil, y no del Partido Popular (más bien, a pesar de él, cuyo aparato parece que navega a remolque de su masa social).

La cara amable del terror

Nueva campaña organizada por la Internacional de chamanes progres (Greenpeace, Amnistía Internacional e Intermon), esta vez una contra la exportación de armas desde España a países en conflicto. Todo muy cívico y concienciado, en el más puro estilo de superioridad moral de la izquierda.

Pero la farsa queda desenmascarada cuando aparecen en lugar destacado de su macabra lista Colombia e Israel. Dos democracias solventes acosadas desde dentro y desde fuera por algunos de los grupos o países más totalitarios de la tierra, a las que se les quiere negar el derecho a defenderse.

Una forma más de complicidad con los terroristas de las FARC o Hamas, maniatando a las víctimas para que sus verdugos puedan ensañarse con ellas. A buen seguro estas ONGs hubieran protestado en EEUU a principios de la Segunda Guerra Mundial por enviar armas a un país en conflicto como Gran Bretaña. Por el contrario, las Brigadas Internacionales habrían sido jaleadas como valerosos ejemplos de compromiso social y político.

Cuando se llama conflicto a lo que no es más que bandidaje se está equiparando al bando de la civilización con el de la barbarie. Exactamente el mismo lenguaje de los batasunos.
Mención aparte merece el tratamiento de la noticia en nuestra televisión pública. En el telediario de la 2, escaparate diario de chamanes de todo pelaje, la movilización fue generosamente destacada y alabada, recogiendo las cámaras únicamente los carteles que hacían mención a Colombia e Israel, pese a que en el informe también se incluía (de refilón, todo hay que decirlo) a Venezuela. Y luego queremos que la CNN deje de hablar de ETA como grupo separatista...

jueves, junio 16, 2005

Escurriendo el bulto

De todas las frases tópicas que inundan el vocabulario de los políticos, una de las más absurdas es la de apelar al civismo de los ciudadanos para el cumplimiento de las normas. Se ruega encarecidamente a los conductores que cumplan las normas de circulación, a los bañistas que no ensucien las playas o a los agricultores que no quemen los residuos de sus cultivos.

Lo que reconoce implícitamente el Estado con estas lacrimógenas recomendaciones es su incapacidad para hacer que se cumplan sus propias leyes. España es uno de los países occidentales con más normas, y en el que estas resultan vulneradas con más impunidad.

Para que un precepto legal sea respetado hay dos requisitos fundamentales: la percepción de la posibilidad cierta de ser sancionado en caso de incumplimiento, y en segundo lugar el carácter suficientemente gravoso de la sanción, que sirva de elemento disuasorio. No se puede decir que ninguno de estos dos factores impregne la legislación positiva o la práctica administrativa. Nada más descorazonador que recorrer cientos de kilómetros en automóvil sin cruzarse con la Guardia Civil, mientras esquivamos a toda suerte de pilotos frustrados de Fórmula 1 o a marroquíes erráticos con el carnet comprado en Tánger y recién convalidado en España.

En los países anglosajones la gente no es que sea más cívica. Simplemente, cada ciudadano tiene interiorizado que si incumple alguna ley probablemente será castigado de una forma severa.

Sin embargo, ¿cómo vamos a sorprendernos de la sorprendente laxitud con la que se castigan estas y otras conductas antisociales o peligrosas cuando otros delitos más graves como el asesinato o la violación no reciben en la práctica penas mayores de doce o quince años de prisión?.

Si la primordial justificación para la existencia del Estado es la de garantizar los derechos esenciales de los individuos, lo mínimo que podemos hacer es exigirle que lleve a cabo su labor, empleando la coacción sólo para aquello que sea realmente necesario. Para apelar al civismo ya están las religiones o las ONG.

miércoles, junio 15, 2005

Como pollos sin cabeza

Cuanto más oigo hablar de Europa, más envidio a los británicos. El ruinoso paquebote de la UE hace aguas por todas partes, víctima de sus propias contradicciones, mientras al otro lado del Canal sonríen con el desdén propio de quien se sabe a sí mismo a salvo de la catástrofe.

El eje París-Berlín ha recibido el castigo que merecía. Paradójico desenlace. Tantos años alimentando al monstruo del providencialismo estatal para al final acabar siendo devorados por una opinión pública que se les ha ido de las manos. A la mayoría de los franceses les ha parecido demasiado liberal ese bodrio de Constitución Europea perpetrado por Giscard d’Estaing, a pesar de que con ella se hubiera consagrado el modelo hiperburocrático que tanto gusta por la Vieja Europa.

Incapaces en su soberbia de asumir el fracaso, el desconcierto de los políticos alineados con Chirac y Schroeder sólo viene a demostrar que en ningún momento contemplaron la posibilidad de que el resultado del referéndum fuera negativo. Todo muy democrático.

Coincide la crisis institucional con el agotamiento del modelo de Estado del Bienestar. La teta de los Estados empieza a dar síntomas de flaqueza, pero a ver quién es el osado que les quita ahora a los acomodados ciudadanos su chute de subvenciones agrícolas, fondos FEDER y proteccionismo comercial.

A los uropeos ya sólo les queda consolarse con su gigantesco Airbus, al que ven como símbolo de su pujanza, y que sólamente es la caricatura de una economía insostenible por estatalista.

De entre todas las catástrofes que nos ha traído ZP, la sumisa alineación con este “Eje económico del mal” es una de las más graves, y sólo a partir de ahora empezarán a notarse las consecuencias.

Tradicionalmente, España nunca ha sido demasiado anglófila, pero es un buen momento para que nos paremos a reflexionar en el secreto del éxito de esa flemática y orgullos isla, pobre en recursos pero rica en principios. Y de entre todos ellos, el que más resalta su gloria es la santificación de la libertad individual, de la que se deriva como corolario inevitable la libertad y prosperidad colectiva. Ya va siendo hora de olvidar lo de la pérfida Albion o el gol de Zarra, y recordar a Wellington o a Brenan.

jueves, junio 09, 2005

Estampas de la alianza de civilizaciones que repugna a ZP

Cuando más arrecia la campaña laicista en España, promovida irresponsablemente desde las alcantarillas del Gobierno más sectario de nuestra reciente democracia, me vienen a la memoria tres imágenes tan sencillas en su cotidianidad como significativas sociológicamente.

En una sencilla calle de El Ejido, un estudio de fotografía exhibe en su escaparate la típica foto de niña con traje de primera comunión, manos cruzadas y mirada mística. Nada reseñable, si no fuera porque la ilusionada cría tiene la piel negra como el carbón.

En la modesta iglesia del Puerto de Roquetas de Mar, un grupo de feligreses salen de la misa dominical luciendo sus mejores galas. Nada de particular, salvo el hecho de que el grupo se compone de una mezcla heterogénea de turistas alemanes, curtidos pescadores autóctonos y jornaleros de raza negra, con sus respectivas familias.

En un remoto Instituto de Secundaria del Poniente almeriense se matricula un nuevo alumno venido de fuera de nuestras fronteras, optando por la asignatura de Religión Católica. Algo ya habitual en lituanos o sudamericanos, pero el alumno que nos ocupa es búlgaro y de religión ortodoxa. Sus padres, no obstante, han preferido buscar los puntos en común de su cultura con la de la sociedad que los acoge.

Aquí tiene ZP un ejemplo de lo que habitualmente sucede en cualquier pueblo o ciudad costera de Andalucía o el Levante. Su tan cacareada alianza de las civilizaciones, espontáneamente articulada en torno a los ritos y valores del cristianismo. Culturas radicalmente distintas entre sí que comparten al menos una base común de valores morales. ¿Por qué entonces la persecución a todo lo que suene a cristiano?.

Contrasta este odio con la obsequiosidad que se brinda al Islam desde la izquierda política y social, pese a que las estampas cotidianas de convivencia entre su cultura y la nuestra difieren sensiblemente de las descritas anteriormente. Mucho me temo que sólo buscan un caballo de Troya que culmine lo que con el marxismo no pudieron hacer, compartiendo Islam e izquierda el objetivo de aniquilar a la civilización occidental.

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lunes, junio 06, 2005

La ONU, primera promotora de miseria del mundo

En su infatigable labor de guardianes del planeta, los secuaces del padre de Kojo han puesto en su punto de mira la proliferación de invernaderos en el sur de España y, muy especialmente, en Almería. Según la ONU, las 20.000 hectáreas de explotación de plástico en Almería son un espectáculo muy preocupante, equiparándolo con otros cambios sorprendentes registrados desde el espacio, como la expansión de criaderos de camarones en Asia y América Latina y la formación de una península gigante en la desembocadura del río Amarillo en China.

Para estos burócratas corrompidos hasta el tuétano, el desarrollo es sinónimo de depravación si no recibe el “nihil obstat” del apellido “sostenible”. Claro que para ellos “sostenible” es solamente aquel proyecto que antes ha pasado por la caja de Kojo, como el programa de Petróleo por Alimentos que compartió años atrás en días de cus-cus y rosas con ese filántropo bigotudo llamado Sadam Hussein.

Bajo esos plásticos que tanto repugnan a los santones progres de la ONU unos hombres emprendedores, sin ayuda de ningún Estado, han convertido un desierto en un vergel que abastece de hortalizas a media Europa, permitiendo que miles de familias se ganen la vida honradamente, contribuyendo también al desarrollo de su país. Parte del dinero generado bajo ese “preocupante espectáculo”, sirve también para que muchos habitantes del tercer mundo escapen de la miseria a la que les abocan gentes como Kofi Annan y organismos siniestros como la UNESCO o la FAO.

Todo esto quedaría en una anécdota, si no fuera porque se trata de sólo un botón de muestra de la cruzada progresista en la que se han embarcado estos ingenieros sociales carentes de escrúpulos y de sentimientos. Un delirio que alcanza a todo lo que les suene a occidental, norteamericano o capitalista, desde el maíz transgénico hasta el DDT, pasando por los pantanos, los trasvases o la energía nuclear, condenando al hambre y a crueles enfermedades a millones de personas, para mayor gloria de su falsa dignidad intelectual.

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