¿Cuál es el Rosebud de Polanco?
En la magistral Ciudadano Kane, el fácilmente reconocible magnate de la comunicación William R. Hearst (Kane) pronuncia en su lecho de muerte la enigmática expresión, cuyo significado se ignora, pero que intuimos como el hilo conductor de su melodramática vida.
Un enigma no menor es desentrañar qué hay detrás de las ambiciones y obsesiones de nuestro celtibérico Kane actual, el ciudadano Polanco. Desde Franco, ningún hombre ha acumulado tanto poder en España, y su obra perdurará muchos años después de que él desaparezca.
Paradigma de la sociedad posindustrial, en la que grandes grupos empresariales han suplantado la labor de los antiguos partidos políticos, Prisa es la matriz de un holding en el cual el PSOE ha quedado únicamente como unas siglas de márketing electoral. Lo peculiar del caso es que, a diferencia de las grandes corporaciones bancarias o industriales, aquí todo el poder reposa en un solo individuo.
Como se demostró en los casos Borrell y Redondo Terreros, sólo a Polanco corresponde poner y quitar consejero-delegado de la empresa PSOE. Tras el 11-M, el grupo alcanzó el cenit de su influencia, usando y abusando del agit-prop marca de la casa para colocar al frente del país a uno de sus más fieles empleados. Coherentemente, la acción de gobierno de ZP atiende servilmente a las directrices del amo.
Sin embargo, más allá de la conocida historia del empresario ventajista, cuyo despegue coincide con los favores políticos en los estertores del franquismo, y su consolidación se debe a la alianza estratégica con el felipismo, seguimos sin conocer qué es exactamente lo que busca Polanco. Ya tiene todo el poder y todo el dinero, además del monopolio de hecho de la opinión pública. ¿Qué más quiere? ¿Qué o quién es Rosebud?


